Nuestra señora La Cerveza,
bendiga esta peña y a sus parroquianos
y los libre de resacas duras,
perjuicios y malos tragos.
Que el visitante sediento
llene su boca
y una buena propina les deje,
tal y como toca.
Que estos días
de jolgorio y algarabía
transcurran alegres,
de noche y de día.
Y que tras orquestas,
encierros y algún que otro traspiés,
el jueves amanezcan vivos,
antes o después.
En nombre del Cristo del Amparo,
del Puchero,
y de la Calle Larga...